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‘Nuestro futuro está en la interacción humana’: Geoff Colvin

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Geoff Colvin, uno de los más respetados periodistas económicos de Estados Unidos, vendrá a Colombia para ser panelista de Confecámaras 2017 y hablará sobre los retos del nuevo liderazgo mundial este jueves 31 de agosto en el hotel Hilton de Cartagena.

En entrevista con EL TIEMPO, el también autor de títulos sobre economía y liderazgo como ‘El talento está sobrevalorado’ y, más recientemente, del libro ‘Los humanos son subvalorados’, aseguró que entregará un mensaje de optimismo sobre el panorama económico nacional durante su presentación en el evento.

¿Cuál es su opinión sobre el panorama económico colombiano?

Lo que resalta para un foráneo como yo es que aunque el lento crecimiento económico sea algo decepcionante, al menos hay crecimiento, en un momento en el que la economía global vive la misma situación.

Al mirar a Colombia, tomo dos pasos atrás para ver la imagen completa, y las tendencias de largo plazo son buenas, convergen hacia una economía más basada en servicios.

Los tiempos son difíciles, lo entiendo, y también veo que hay grandes riesgos. Los precios del petróleo y otros son un problema con el que tendrán que lidiar a largo plazo. Los líderes académicos y empresariales, junto con el Gobierno, pueden continuar actuando como lo vienen haciendo.

Obviamente, durante mi presentación en Cartagena daré más detalles sobre lo que creo que deberían estar haciendo.

¿Cuál cree que será el panorama económico global para el 2018?

En los últimos 70 años, el mundo se ha movido en dirección hacia un comercio, un movimiento de bienes, servicios y personas y un movimiento de la información más libre, una tendencia que se mantiene desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, ahora existe la amenaza de que esto se detenga o, incluso, se revierta. Si ocurre, el mundo será un lugar mucho más pobre.

Otro gran problema es el incremento de la amenaza de acciones militarizadas. Corea del Norte es un problema serio, pero no es el único. Podríamos ver movimientos militares en Rusia y otros lugares. Si eso ocurre, veríamos un impacto tremendo en la economía global y sería un desenlace horrendo. Todo eso está quieto ahora, pero puede cambiar en cualquier momento.

La globalización como la conocemos cambiaría de manera radical. ¿Qué podrían hacer los líderes empresariales en momentos de caos político e incertidumbre para evitar esa reversión?

La responsabilidad fundamental que se necesita ahora más que nunca es la de definir la realidad, dar una explicación sobre la situación en la que estamos y dar esperanza.

Los líderes empresariales deben prevenir ser percibidos como invisibles o silenciosos.

Deben ser honestos y hablar en sus organizaciones sobre qué está ocurriendo, dar su punto de vista sobre ello y explicar cómo pretende responder la compañía.

Una explicación precisa de la situación debe concluir con un mensaje de cómo llegar a un mejor futuro. Es importante decir ‘hay esperanza. He visto cómo luce un mejor futuro, he aquí como se ve, síganme’.

En cuanto a afectar como tal la situación externa y las reglas comerciales, es muy poco lo que pueden hacer.

Hay muchos cambios sucediendo no solo en el campo político y ambiental, sino también en el campo de la tecnología. En lo que deben estar pensando es en nuevas maneras de sobrevivir si hay cambios en las reglas actuales. Eso puede requerir un cambio de modelo de negocio y un cambio a la pregunta fundamental de ‘cómo hacemos dinero’.

En lo que deben estar pensando es en nuevas maneras de sobrevivir si hay cambios en las reglas actuales

Recientemente, Jung Yong Kim, director del Banco Mundial, afirmó que la inteligencia artificial reemplazará entre el 50 y el 65 % de los trabajos actuales en países en vías de desarrollo. Su más reciente libro aborda este tema ¿Seremos reemplazados por las máquinas? ¿Qué trabajos se irán primero?

Es claro que la tecnología tomará más y más trabajos, incluso algunos que antes estaban ‘a salvo’. Trabajos con un componente de actividad física grande, como conducir camiones; y trabajos de alto valor que requieren muchos años de educación, como abogados o doctores. Vamos a quedar en ‘shock’ con la cantidad de empleos que tomará la tecnología, pero no estoy seguro de que eso signifique que millones de personas no sean aptas para trabajar, aunque algunos así lo crean. La cuestión es sobre trabajos de alta o baja valoración dentro del mercado. Creo que la diferencia principal entre ambos serán las habilidades para profundizar en la interacción humana.

¿A qué se refiere con la interacción humana específicamente?

La habilidad de manejar relaciones personales entre seres humanos. Aunque una computadora o un robot pueda decir las mismas palabras, los humanos estamos diseñados para dar más valor a la interacción humana. Las personas estamos conectadas desde el corazón. Habilidades humanas como la empatía, la resolución creativa de problemas y el trabajo en equipo ya son valoradas por las empresas. Nuestro futuro como seres humanos está allí.

¿Menos personas trabajando significaría menos personas gastando?

Tenemos que recordar que la tecnología viene eliminado trabajos desde hace más de 200 años. Las personas no tejen telas, ahora las máquinas lo hacen. Aunque la tecnología ha eliminado trabajos, también ha creado nuevos. Esos nuevos trabajos son aún mejores, con salarios más altos, que los que fueron reemplazados. La gran pregunta es si esta tendencia continuará o no. La dificultad siempre será que sabemos identificar qué trabajos se eliminarán, pero no podemos llegar a imaginar siquiera cuáles serán creados. Este es un punto de vista que no se oye frecuentemente: estos cambios pueden resultar maravillosos. Podríamos tener una sociedad más rica, pero nadie lo sabe con seguridad.

Suena lógico decir que las nuevas generaciones deben desarrollar nuevas habilidades, pero ¿qué hay de quienes ya no están en colegio o universidad? ¿Qué habilidades sugiere usted que esta población debería fortalecer?

Estamos entrando en una nueva era, fundamentalmente, en la que la educación no se detiene después de graduarse, y los cambios ahora sucederán más rápido. Aunque ahora los menores toman clases de programación, muy pocos de ellos realmente serán desarrolladores profesionalmente. Es importante que las personas mayores de 30 años aprendan a programar no para hacerlo como tal, sino para entender cómo funciona.

Esta población tiene que fijarse en sus propias habilidades de interacción humana. Tal vez sean buenas, tal vez no. Si no, pueden ser mejoradas. Hay que decir que es probable que este proceso lo tengan que hacer por su cuenta. Sería bueno si las empresas les enseñan sobre estas nuevas habilidades que se necesitan; algunas lo harán, pero no todas. Es un cambio real, uno grande. En ambos casos, las personas tendrán que hacerlo por sí mismas.

LINDA PATIÑO
Redactora de Tecnósfera

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